Muchas mujeres latinas crecemos con la idea de que debemos ser todo para todos. Aprender a decir que no es un acto de amor propio que nos permite dar desde la abundancia, no desde el agotamiento.
Los límites sanos no alejan a las personas que nos quieren — al contrario, profundizan las relaciones porque nos permiten estar presentes de verdad cuando sí decimos que sí.
